Un bosque de olivos centenarios olvidado en el corazón del Geoparque UNESCO Sierras Subbéticas. Lo recuperamos para los niños, para el territorio y para el planeta.
En 1898 comenzó la historia de nuestra Fundación, 128 años construyendo vidas. Hace poco, la vida nos regaló un tesoro olvidado: un bosque de olivar centenario, abrazado a una hermosa dehesa mediterránea, en el corazón del Parque Natural Sierras Subbéticas Geoparque Mundial de la UNESCO.
Entre olivos y encinas decidimos crear un lugar donde nuestros niños, que tanto han luchado ya, puedan simplemente ser lo que son: niños. Un Aula Viva de la Naturaleza, un Nuevo Hogar.
Apadrina un olivoCreamos un Aula Viva para que niños y niñas respiren libertad y aprendan de la naturaleza en un entorno protegido.
Ofrecemos un refugio de paz y oportunidades reales para menores en riesgo de exclusión social.
Protegemos un ecosistema único de pinos, álamos y frutales en pleno Parque Natural Sierras Subbéticas.
Unimos 128 años de compromiso social con el cuidado de nuestra agricultura tradicional del olivar.
Enseñamos a los más pequeños que de una tierra cuidada siempre puede brotar la vida más hermosa.
Recuperamos el sistema tradicional de riego: manantiales, fuentes y albercas que dan vida a la finca.
A diferencia de otros entornos, aquí el agua es la protagonista. La roca caliza filtra la lluvia para alimentar nuestros manantiales, fuentes y albercas. Recuperar este sistema tradicional de riego no es solo nostalgia; es garantizar la vida en la finca.
Mantener estas fuentes activas permite que el olivar prospere y que la fauna local encuentre un oasis en plena sierra del Geoparque UNESCO.
Un olivo centenario ya tiene desarrollada su plena capacidad de captar CO₂. No esperas décadas: el impacto ambiental de tu apadrinamiento es inmediato. Al apadrinar un olivo centenario en la Subbética cordobesa, le devolvemos su capacidad de proteger la biodiversidad del Geoparque y conservar el suelo frente a la erosión.
Más sobre medio ambienteAyúdanos a que el aire de la sierra y el susurro de los álamos devuelvan la sonrisa que los niños de nuestra Escuela Hogar se merecen.